Aún no hemos olvidado
cómo truncaron los sueños
se quedaron como empeños
los ideales tan buscados;
hasta el canto silenciado
con disparos de fusiles
que abrían pechos gentiles
de tanto pobre inocente,
hoy los tengo muy presentes
fueron cientos, luego miles
Aún no hemos olvidado
las familias desgarradas
ni las manos desalmadas
llevándose al ser amado;
un dolor así sembrado
no se olvida así nomás;
al revés, nunca, jamás
quedarán en el olvido
tantos desaparecidos
con la excusa de la paz
Aún no hemos olvidado
los amores clandestinos
sobreviviendo a su sino
de estar siempre sofocados
amores no confesados
debido al yugo inclemente
de botas indiferentes
que decían que era pecar
cuando te atrevías a amar
a quien piensa diferente
Aún no hemos olvidado
el terror y la amargura,
el hambre y la vida dura,
al muerto y al torturado;
al compañero exiliado
que vivió con impotencia
muy lejos de su querencia
viendo su vida apagarse
precio alto ha de pagarse
por conservar la conciencia
No, no lo hemos olvidado
Y no vamos a olvidar.
Contra el que quiera negar
todo esto que ha pasado
va mi verso lastimado
con la memoria incansable
de esta historia abominable
que aún no puede terminar
¡No nos pidan perdonar
lo que es imperdonable!
(De Sofía para Zuni y Miguel Angel)
