Yo consideraba la espontaneidad como un valor. Pero hay "espontaneidades" que pueden avasallar a los demás. Un cariño manifestado espontáneamente, vale decir, libremente, sin restricciones, puede abrumar a la persona que lo recibe. Entonces, un cariño destinado a alegrar, fortalecer y agradar a la persona, se torna sin embargo una carga.
Porque cualquier persona mínimamente agradecida querrá retribuir de algún modo lo bueno que recibe gratuitamente. Y pudiera ser que se sienta culpable si no puede hacerlo, o si desde su punto de vista, lo que hace "no está a la altura" de lo que recibe.
Es el eterno problema
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hace 1 año